Mariana Ochoa ya había probado el sabor de la eliminación, pero en esta casa nadie está realmente fuera. La cantante, quien se convirtió en la primera expulsada de esta temporada, regresó a La Casa de los Famosos México después de varios días en El Exilio, donde permaneció a la espera de que el público decidiera su destino.
La votación le dio el boleto de regreso: Mariana se impuso a Ximena Herrera, la segunda eliminada, y consiguió reencontrarse con los habitantes que todavía siguen en competencia. Ahora tendrá que retomar su estrategia prácticamente desde cero, aunque con una ventaja inesperada: ya conoce un poco mejor el juego y también las dinámicas que se viven dentro de la casa.
Y como toda buena aparición dramática necesitaba un detalle, Mariana no llegó con las manos vacías. La cantante entró cargando una licuadora, uno de los electrodomésticos que más falta les hacía a los habitantes, por lo que su regreso terminó acompañado de un peculiar regalo para sus excompañeros.
Pero hay una pequeña trampa en esta segunda oportunidad. Mariana no podrá votar en la próxima nominación, por lo que esta semana estará protegida de quedar nominada y tampoco podrá convertirse nuevamente en candidata a la eliminación. Una condición que podría darle tiempo para acomodarse, observar alianzas y comenzar a mover sus piezas.
Su regreso ocurrió en una gala particularmente intensa, marcada también por la salida de Fede Vigevani, quien terminó su participación después de 17 días como infiltrado. Así, mientras uno cerraba su historia dentro del reality, Mariana conseguía abrir un nuevo capítulo.
Ahora la pregunta es inevitable: ¿la segunda oportunidad de Mariana servirá para cambiar su destino o regresó a la casa para convertirse nuevamente en una de las primeras en salir?
