A una década de la muerte de Juan Gabriel, México vuelve a rendirle homenaje, pero esta vez de una manera que promete convertirse en objeto de colección. El Palacio Postal de la Ciudad de México presentó una estampilla conmemorativa dedicada a “El Divo de Juárez”, llevando su imagen a uno de los símbolos más tradicionales de la comunicación en el país.

Para celebrar el décimo aniversario luctuoso del cantante, que falleció el 28 de agosto de 2016, el Servicio Postal Mexicano puso a la venta 300 mil estampillas, mil sobres y mil hojas filatélicas especiales. La idea es que el recuerdo de Alberto Aguilera Valadez no solo permanezca en sus canciones, sino también en piezas que puedan conservar sus admiradores durante generaciones.

Durante la ceremonia, realizada en el Patio de Carteros del Palacio Postal, la directora de SEPOMEX, Violeta Giorgina Abreu González, destacó el paralelismo entre el servicio postal y el legado de Juan Gabriel: mientras las cartas han servido para conectar personas y lugares durante décadas, la música del intérprete también consiguió unir a millones de mexicanos.

El homenaje reunió además a figuras vinculadas con el legado del cantante, entre ellas Olivia Salomón Vibaldo, directora general de la Lotería Nacional; María José Cuevas, directora del documental Juan Gabriel: Debo, puedo y quiero, y Sergio Maya, ganador de la primera edición de México Canta.

Para Cuevas, que la imagen de Juan Gabriel aparezca en una estampilla tiene un significado especial, pues representa justamente lo que el artista hizo durante su carrera: viajar de ciudad en ciudad y cruzar fronteras con su música. La cineasta confió en que los mexicanos reciban este recuerdo con el mismo entusiasmo con el que han celebrado otras manifestaciones de su legado.

Y mientras los homenajes siguen apareciendo, las nuevas generaciones también comienzan a apropiarse de su música. Sergio Maya reconoció que creció escuchando las canciones de Juanga y consideró que mantener vivo su legado implica no solamente cantar sus éxitos, sino también crear música capaz de transmitir mensajes de paz y fortalecer la identidad mexicana.

Diez años después de su partida, Juan Gabriel demuestra que hay artistas que simplemente se niegan a desaparecer. Ahora, su rostro podrá viajar de mano en mano, de ciudad en ciudad y, literalmente, de una generación a otra.