Una profunda tragedia sacudió a la escena musical mexicana tras confirmarse el brutal asesinato de Jonathan Samuel Meléndez Ochoa, tecladista y miembro fundador de la banda Camilo Séptimo. El músico de 38 años, junto a su esposa embarazada, su pequeña hija de tres años, la trabajadora doméstica y una mascota, fueron hallados sin vida al interior de su penthouse ubicado en el municipio de Atizapán de Zaragoza, en el Estado de México.
De acuerdo con las investigaciones preliminares de la Fiscalía mexiquense, el atroz crimen quedó parcialmente registrado gracias a un circuito cerrado de seguridad. Las imágenes, captadas por la cámara de un elevador, muestran a un sujeto identificado como Diego Sebastián “N” ascendiendo hacia el departamento privado. En el metraje, fechado a las 17:24 horas, se observa al sospechoso ocultando su rostro con una gorra y gafas oscuras, portando una chamarra negra y una mochila mientras aguarda el trayecto.
Lo que hace aún más desconcertante este multihomicidio es el vínculo cercano que existía entre las víctimas y el presunto agresor. Según los reportes difundidos inicialmente por periodistas de nota roja y confirmados por las autoridades, Diego Sebastián “N” no era un extraño, sino un socio comercial de Jonathan Meléndez y un allegado de confianza del círculo familiar, lo que facilitó su acceso al exclusivo complejo residencial de Zona Esmeralda.
Ante la gravedad de los hechos, un operativo conjunto entre la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana y corporaciones locales permitió la captura de dos presuntos involucrados durante la noche. Las autoridades continúan con las indagatorias para esclarecer el móvil exacto detrás de este escalofriante suceso que enluta a la industria del entretenimiento nacional.

