Mucho antes de convertirse en una de las voces más reconocidas de La Academia, Yahir tuvo que aprender a sobrevivir con lo que había. Dentro de La Casa de los Famosos México, el cantante abrió una parte poco conocida de su pasado y confesó que, cuando fue padre por primera vez a los 19 años, atravesó una etapa económica tan complicada que llegó a robar algunos productos de supermercados para poder alimentar a su hijo.

El intérprete de “La Locura” recordó que en aquella época trabajaba en franquicias de comida junto con su entonces pareja y que, después de llegar a Tijuana, la situación económica se volvió especialmente difícil. Sin adornar la historia ni intentar justificarla, Yahir reconoció frente a sus compañeros que hubo momentos en los que simplemente no tenía cómo cubrir las necesidades básicas de su familia.

La confesión surgió mientras hablaba sobre lo que significó convertirse en padre siendo apenas un adolescente. Para Yahir, el nacimiento de su hijo representó un antes y un después: dejó de pensar únicamente en sus propias necesidades y asumió la responsabilidad de sacar adelante a otra persona, incluso cuando las circunstancias parecían jugarle en contra.

“Ya no eres tú; a ver cómo le haces”, reflexionó el cantante, quien aseguró que el amor por un hijo puede llevar a una persona a hacer lo imposible por protegerlo y garantizarle lo necesario.

La historia contrasta fuertemente con la imagen del Yahir exitoso que años después llegaría a La Academia y construiría una carrera musical. Ahora, dentro del reality, aquella etapa vuelve a salir a la luz y muestra que detrás del cantante que hoy pelea por mantenerse en la competencia también existe una historia marcada por carencias, responsabilidades demasiado tempranas y decisiones desesperadas.

Su confesión provocó reacciones entre los habitantes y posteriormente entre los seguidores del programa, pues pocas veces el cantante había hablado con tanta crudeza sobre los años previos a la fama. Una historia que, más allá del escándalo por la confesión del robo, pone sobre la mesa hasta dónde puede llegar un padre cuando siente que no tiene otra alternativa para alimentar a su hijo.