La recta final de La Casa de los Famosos México ya está poniendo a prueba los límites de los habitantes y Gema Garoa acaba de protagonizar una de las jugadas más arriesgadas de la temporada. En la Sala de Acuerdos, la creadora de contenido decidió poner sobre la mesa prácticamente todo lo que tenía la casa a cambio de un beneficio que podría ser clave para llegar a la gran final: la inmunidad.

La dinámica comenzó con Mariana Ochoa, quien obtuvo su lugar después de ganar la prueba del líder. Posteriormente, la ruleta determinó que Gema Garoa entrara a la sala. El público eligió a Ese Pérez como el siguiente participante y, más tarde, un juego de dardos puso a Ernesto Laguardia dentro de la competencia.

Finalmente, los habitantes que ya estaban en la Sala de Acuerdos decidieron que Memo Schutz completara el grupo. Con los cinco participantes reunidos comenzó una auténtica guerra de ofertas, en la que cada uno tuvo que decidir hasta dónde estaba dispuesto a sacrificar el presupuesto de la casa para conseguir la inmunidad.

La puja comenzó con Mariana ofreciendo 20 por ciento y Gema elevando a 25. Ese llevó la apuesta hasta 30 y Ernesto entró con 35. A partir de ahí, Gema y Ernesto protagonizaron un intenso intercambio: 40, 45, 50, 55, 60, 65, 70, 75, 80 y 85 por ciento.

Cuando parecía que la subasta no podía ir más lejos, Gema volvió a subir la apuesta hasta 90 por ciento. Ese llegó a 95, pero la jugada definitiva fue de Gema: ofreció el 100 por ciento del presupuesto destinado a la casa y nadie estuvo dispuesto a superarla.

Con esa decisión, Gema consiguió la inmunidad, pero también dejó a sus compañeros sin presupuesto para cubrir las necesidades de la casa. Desde el jardín, la reacción fue inmediata. Karina Torres incluso le reclamó entre bromas y preocupación: “Nos dejaste sin comer”.

La jugada convirtió a Gema en protagonista de la recta final, pues prefirió asegurar su permanencia en una semana decisiva antes que conservar el dinero para sus compañeros. Ahora la pregunta es si el sacrificio valió la pena o si acaba de convertirse en el blanco de todos dentro de la casa.