La disputa entre Paulina Rubio y Nicolás Vallejo-Nájera volvió a estallar, ahora en una corte familiar de Miami, donde ambos se reencontraron cara a cara para definir el futuro de su hijo, Andrea Nicolás. El proceso, que promete extenderse varios días, podría marcar un antes y un después en la vida del menor de 15 años.

La audiencia arrancó con tensión desde el primer momento. La llamada “Chica Dorada” llegó con retraso al juzgado, siendo la última en ingresar junto a su defensa legal, mientras Colate ya la esperaba acompañado de su equipo jurídico. Este nuevo capítulo legal revive un conflicto que arrastran desde su divorcio en 2014, marcado por constantes desacuerdos sobre la crianza y convivencia de su hijo.

El punto más delicado del caso gira en torno a la postura del propio Andrea Nicolás, quien ya fue escuchado por la jueza encargada, Marlene Fernández. El adolescente habría expresado su deseo de mudarse a Madrid para vivir con su padre, argumentando que, aunque ama a su madre, no puede mantener una convivencia diaria con ella. Esta declaración encendió las alarmas dentro del proceso.

Del lado de Colate, la estrategia ha sido clara: asegurar que la relación entre madre e hijo se ha deteriorado con los años, señalando incluso presuntos episodios de maltrato emocional y físico. Además, propone que el menor cambie de residencia a España, donde continuaría sus estudios y mantendría contacto con su madre mediante visitas programadas.

Por su parte, Paulina Rubio no se ha quedado callada y ha respondido con una acusación igual de fuerte: asegura que su expareja estaría manipulando al menor mediante alienación parental. Mientras tanto, la batalla legal también se complica con señalamientos económicos, ya que Colate afirma que la cantante adeuda miles de dólares en manutención.

En medio del caos, surge otra figura clave: la guardiana del menor, quien ha advertido sobre el ambiente “tóxico” que rodea a ambos padres, sugiriendo incluso que Andrea podría beneficiarse de vivir en un internado. A esto se suma un conflicto adicional, pues tanto Paulina como Colate enfrentan un ultimátum para saldar honorarios pendientes relacionados con el caso.

La resolución final está en manos de la jueza, quien deberá determinar qué entorno es el más adecuado para el bienestar del menor. Mientras tanto, la historia sigue sumando capítulos cargados de tensión, declaraciones explosivas y un futuro incierto para una de las familias más mediáticas del espectáculo.

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