El apellido Rubio vuelve a sacudir titulares, pero esta vez no por música. Un video que circula en medios estadounidenses muestra a Andrea Nicolás, hijo de Paulina Rubio, en un supuesto incidente dentro de un supermercado en Miami. La grabación, presuntamente captada por cámaras de seguridad, llega en el peor momento: en plena batalla legal entre la cantante y su expareja Nicolás Vallejo-Nágera “Colate” por la custodia del menor.

El material no solo encendió redes sociales, también habría sido integrado como parte de los elementos revisados por la corte. Aun así, hay un dato clave que baja la intensidad del escándalo: no existe denuncia formal contra el adolescente. Es decir, no hay cargos penales abiertos en su contra, y al tratarse de un menor, cualquier evaluación se centra en su entorno y bienestar, no en castigos ejemplares.

Pero el video es solo una pieza más de un rompecabezas mucho más tenso. La disputa entre Paulina y Colate lleva semanas escalando, con señalamientos cruzados, reclamos económicos y decisiones judiciales cada vez más firmes. De hecho, una jueza en Miami lanzó un ultimátum que podría cambiarlo todo.

Ambos padres fueron obligados a pagar los honorarios de la abogada asignada exclusivamente para proteger los intereses del menor, una figura legal común en casos de alta conflictividad. La cifra no es menor: 14 mil 500 dólares cada uno. Mientras Paulina ya abonó una parte, Colate no ha realizado ningún pago hasta ahora.

La advertencia de la corte fue clara: si no liquidan el monto en menos de 48 horas, podrían enfrentar un proceso por desacato. Y eso no es solo un regaño judicial. En Florida, ese incumplimiento puede traducirse en una orden de arresto inmediata para obligar el pago, lo que pondría a ambos en una situación legal y mediática explosiva.

En medio del fuego cruzado, la voz que más pesa es la del propio Andrea Nicolás. El adolescente ya manifestó ante la corte su deseo de mudarse a Madrid con su padre, argumentando que la convivencia con su madre le resulta complicada. Incluso se ha planteado la opción de enviarlo a un internado como medida neutral ante el conflicto constante.

Por ahora, no hay resolución definitiva sobre la custodia, pero el mensaje de la jueza es contundente: el bienestar del menor está por encima del ego, el dinero y el espectáculo. Mientras tanto, el caso sigue creciendo, con cada nuevo detalle alimentando una historia que parece lejos de terminar.

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