La tensión se apoderó de Tijuana luego de que los cantantes de corridos Panchito Arredondo y Javier Rosas fueran blanco de presuntas amenazas a tan solo horas de su presentación programada en el bar Cavally, uno de los centros nocturnos más conocidos de la Zona Río.
Todo comenzó durante la mañana de este viernes, cuando autoridades recibieron el reporte de un objeto sospechoso abandonado frente al establecimiento. Al llegar al lugar, elementos de la Fiscalía General del Estado de Baja California encontraron una hielera acompañada de un mensaje intimidatorio dirigido directamente a los intérpretes, advirtiéndoles que no debían presentarse en el concierto.
La situación provocó un fuerte despliegue policiaco en una de las zonas más concurridas y vigiladas de la ciudad, famosa por su intensa actividad nocturna y turística. Sin embargo, el miedo aumentó todavía más cuando, apenas una hora después, surgió un segundo reporte similar en las inmediaciones del mismo lugar.
De acuerdo con versiones preliminares, ambos mensajes tendrían el mismo propósito: presionar a los artistas para cancelar definitivamente el evento musical previsto para la noche del 15 de mayo.
Mientras la incertidumbre crecía, usuarios en redes sociales notaron que la publicidad del concierto comenzó a desaparecer de las cuentas oficiales de Panchito Arredondo y del propio bar Cavally, alimentando aún más las especulaciones sobre una posible cancelación de último momento.
Hasta ahora, ni los cantantes ni los organizadores han emitido un posicionamiento oficial sobre lo ocurrido. Tampoco se ha informado si los artistas continúan en la ciudad o si abandonaron Tijuana como medida de seguridad tras las amenazas recibidas.
El caso ha provocado preocupación entre seguidores del regional mexicano y vuelve a poner sobre la mesa la complicada situación de seguridad que enfrentan varios exponentes del género en distintas partes del país.
